En un día soleado como hoy, la Iglesia Católica conmemora la vida y obra de San Fernando III, un monarca que dejó una huella imborrable en la historia de España. Permítanme llevarlos a través de los pasajes de su vida y legado.
El Rey de Castilla y León
San Fernando III nació en 1198 cerca de Salamanca, hijo de Alfonso IX, Rey de León, y Berenguela, hija de Alfonso III, Rey de Castilla. Desde joven, demostró una gran devoción religiosa y una profunda conexión con la fe cristiana. En 1217, fue coronado Rey de Castilla, la corona que su madre había renunciado a favor de él. Más tarde, en 1230, heredó la corona de León, aunque no sin enfrentar una guerra civil debido a la oposición a la unión de los dos reinos.
Un Monarca Virtuoso

San Fernando III no solo fue un líder político, sino también un hombre de profunda espiritualidad. Siguiendo el consejo de su madre, se casó con Beatriz, la hija de Felipe de Suabia, Rey de Alemania, una de las princesas más virtuosas de la época. La bendición divina se manifestó en su unión, y tuvieron siete hijos: seis príncipes y una princesa.
La Lucha por la Fe y la Liberación
Las metas más altas en la vida de Fernando fueron la propagación de la fe y la liberación de España del yugo sarraceno. Durante su reinado, libró guerras continuas contra los sarracenos, arrebatándoles vastos territorios. Solo los reinos de Granada y Alicante permanecieron bajo su poder al momento de su muerte.
Legado Duradero
Además de sus logros militares, San Fernando III fundó la Universidad de Salamanca, que se convirtió en la “Atenas de España”. Su preocupación por la justicia y el bienestar de sus vasallos lo hizo querido por su pueblo. Fue enterrado en la gran catedral de Sevilla, vestido con el hábito de la Tercera Orden de San Francisco. Su cuerpo sigue incorrupto, y muchos milagros han ocurrido junto a su sepulcro. Clemente X lo canonizó en 1671.
Hoy, en España y entre los franciscanos, se celebra la fiesta particular de San Fernando. Su legado perdura como un faro de virtud y liderazgo, recordándonos que la fe y la justicia pueden cambiar el curso de la historia.
Analía Montenegro
josenizzo.info