Por José Nizzo
En este tiempo Pascual, próximos al jueves Santo, les comparto un desarrollo profundo de los tres días principales de la Semana Santa dentro del catolicismo, con una visión mística enriquecida por la perspectiva de santos y doctores de la Iglesia, como Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Santa Catalina de Siena y Santo Tomás de Aquino:
Jueves Santo: El amor hasta el extremo

Liturgia y significado
Este día conmemora la institución de la Eucaristía y el sacerdocio en la Última Cena, junto al gesto del lavatorio de los pies. Jesús se abaja como siervo y entrega su Cuerpo y Sangre como anticipo del sacrificio del Calvario.
Visión mística
Santa Teresa de Ávila: Consideraba la Eucaristía como la mayor prueba del amor divino. En sus éxtasis, veía al Cristo Eucarístico como el Esposo que alimenta el alma con Su propia sustancia.
Santa Catalina de Siena: En sus «Diálogos», describe cómo en la Eucaristía el alma se nutre no solo del cuerpo de Cristo, sino de su sed ardiente de salvación por cada alma.
San Juan de la Cruz: Desde su simbolismo místico, la entrega de Cristo se ve como el “desposorio espiritual”, donde el alma es transformada y unida íntimamente a Dios en el banquete eucarístico.
Clave espiritual
Amor oblativo. El alma es llamada a participar de ese amor que se vacía a sí mismo. “Amar es darlo todo y darse a sí mismo”, diría Santa Teresa.
Viernes Santo: El misterio del dolor redentor
Liturgia y significado
Es el día de la Pasión y Muerte de Cristo. La Iglesia medita el sufrimiento del Salvador y su entrega en la cruz. No se celebra misa; se adora la cruz, símbolo del amor llevado hasta el extremo.
Visión Mística
San Juan de la Cruz: El sufrimiento de Cristo es el “camino de la nada”, donde el alma también es despojada para unirse plenamente a Dios. La cruz no es derrota, sino unión perfecta con el Amado.
Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein): Vio en la cruz una vocación mística universal: “Aceptar la cruz es entrar en el misterio del Amor eterno.”
Santa Brígida de Suecia: Recibió revelaciones sobre las llagas de Cristo, viendo en cada una un manantial de gracia y redención para el alma penitente.
Clave espiritual
Unión en el sufrimiento. El alma es invitada a contemplar el rostro desfigurado de Cristo y ver en él el reflejo de su propia purificación. «Nada te turbe… quien a Dios tiene nada le falta», dice Santa Teresa, incluso en el dolor.
Sábado Santo: El silencio fecundo y la espera
Liturgia y significado
Es el día del gran silencio. Cristo reposa en el sepulcro, y el alma espera. No hay sacramentos ni liturgias eucarísticas hasta la Vigilia Pascual. Es un tiempo de interioridad y esperanza.
Visión mística
San Bernardo de Claraval: Describe este día como “la noche oscura del alma”, donde el Amado parece ausente, pero en realidad actúa en lo profundo.
Santa Teresa de Lisieux: Vivió la noche de la fe como una participación en este silencio del Sábado Santo, cuando todo parece perdido, pero se gesta la resurrección interior.
Santo Tomás de Aquino: Enseña que en este tiempo Cristo desciende a los infiernos no como derrotado, sino como triunfador que libera a los justos del Antiguo Testamento, cumpliendo la plenitud de la redención.
Clave espiritual
Espera confiada. La fe, en su forma más pura, es creer cuando todo parece perdido. El alma, como María, se vuelve icono de espera amorosa y silenciosa.
José Nizzo
josenizzo.info
PRIMERO ARGENTINA
EL DIARIO DEL PUEBLO