Adoptar una mascota no solo transforma la rutina del hogar: también mejora la salud física, emocional y social. En Argentina, cada vez más familias y personas que viven solas encuentran en los animales un compañero de vida, fuente de afecto y equilibrio.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
En la Argentina, los hogares con mascotas superan el 70% según datos recientes del INDEC. Si bien los perros y gatos siguen siendo los más elegidos, también crece la adopción de conejos, hámsters, tortugas, peces y aves. Cada uno, con sus particularidades, aporta compañía, afecto y estructura a la vida cotidiana.
Compañeros que humanizan el hogar
En las familias, las mascotas son mucho más que un entretenimiento: ayudan a fortalecer la empatía, la paciencia y el sentido de la responsabilidad. En los niños, promueven el respeto hacia los seres vivos y desarrollan la sensibilidad emocional. En los adultos mayores, reducen la sensación de soledad, estimulan la memoria y aportan rutinas diarias saludables.
Para las personas que viven solas, un perro o un gato —pero también un loro que aprende palabras, un pez que nada en silencio o un conejo curioso que explora la casa— se convierten en una presencia viva que da sentido al tiempo y al espacio. “No estás solo” deja de ser una frase: es una experiencia cotidiana.
Beneficios físicos y emocionales
Diversos estudios médicos señalan que convivir con animales reduce el estrés, mejora la presión arterial y estimula la liberación de endorfinas. Pasear a un perro implica actividad física regular, mientras que cuidar un acuario o mantener una jaula ordenada estimula la constancia y la atención plena.
Las mascotas también fomentan la vida social. Los paseos, las plazas, los grupos de adopción o las comunidades virtuales generan redes de vínculos entre personas con intereses comunes. Así, un simple paseo matutino se transforma en una oportunidad para conocer gente, conversar y compartir experiencias.
Una vida más activa y con propósito
Los especialistas en salud mental coinciden en que los animales ayudan a combatir la ansiedad y la depresión. Las rutinas de alimentación, paseo y cuidado dan estructura a los días, y la necesidad de atención mutua fortalece el vínculo afectivo.
Incluso especies menos tradicionales, como las tortugas o los hámsters, aportan beneficios similares: su presencia calma, conecta con el aquí y ahora, y estimula la observación y el cuidado consciente.
Adoptar una mascota, en definitiva, no es solo sumar un integrante al hogar, sino abrir un espacio de amor, movimiento y bienestar compartido.
Las mascotas nos enseñan a cuidar y ser cuidados. Entre paseos, juegos y silencios compartidos, recuerdan que la felicidad cotidiana también tiene cuatro patas, plumas o aletas.
Analía Montenegro
josenizzo.info
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