Despidos masivos y el vaciamiento de la política cultural explican una ausencia que el sector audiovisual venía denunciando desde hace meses.
La 78° edición del festival de Cannes no contará con películas argentinas por primera vez en años. La parálisis del INCAA, los despidos masivos y el vaciamiento de la política cultural explican una ausencia que el sector audiovisual venía denunciando desde hace meses.
Recorte, despidos y parálisis en el INCAA
El 2025 marcó un retroceso histórico: por primera vez en años, Argentina no estará representada con ninguna película en el Festival Internacional de Cine de Cannes. La situación es consecuencia directa del vaciamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), paralizado desde la llegada de Javier Milei a la presidencia.
• En 2024 se produjeron alrededor de 440 despidos en el INCAA.
• En marzo de este año, se sumaron otras 13 desvinculaciones.
• El Gobierno justificó los despidos al alegar que había una “dotación excedida”.
• Durante toda la actual gestión no se otorgaron nuevos apoyos económicos para producir cine nacional.
Una ausencia anunciada
El Colectivo de Cineastas había advertido desde el año pasado que la continuidad del cine argentino estaba en peligro. En un comunicado reciente denunciaron que “ninguna película recibió apoyos nacionales” durante la actual gestión.
Javier Campos, historiador y presidente de la Asociación Argentina de Estudios sobre Cine, fue contundente:
“El Colectivo de Cine venía anticipando esta situación desde 2024. Y llegó: en 2025 no hay ninguna película argentina en Cannes”.
Campos explicó la gravedad simbólica y cultural de la ausencia:
“Cannes es una vidriera al mundo. Lo mismo ocurre con Berlín o Venecia. Nuestra presencia en esos festivales siempre fue una muestra de identidad cultural”.
Cine, identidad y política de Estado
El cine argentino no solo proyecta la cultura del país hacia el exterior. También construye memoria, identidad y diálogo interno. Así lo expresó el Colectivo de Cineastas:
“Cuando un país abandona su cultura, no solo pierde una industria. Pierde el lenguaje para entender sus propios conflictos y soñar su futuro”.
Campos reforzó la idea:
“El resguardo de la identidad también se deposita en el Estado. Cuando se entrega todo al lucro, se abandona la diversidad”.
La política oficial, sin embargo, apunta en sentido contrario. En 2020, el actual vocero presidencial Manuel Adorni ya afirmaba que se modificarían los subsidios del INCAA para dejar de financiar “fracasos comerciales”.
Cannes: una historia con presencia argentina
Desde 1957, el cine argentino ha tenido una participación destacada en Cannes. Algunas de las películas más emblemáticas:
• La casa del ángel (1957), La mano en la trampa (1961), Sur (1988).
• La historia oficial, que le valió a Norma Aleandro un premio a mejor actriz.
• El ángel (2018), con Peter Lanzani y Chino Darín.
• En 2024 participaron Simón de la montaña, Nuestra sombra y Algo viejo, algo nuevo, algo prestado.
Este año, la única presencia nacional en Cannes será la de Peter Lanzani, coprotagonista de una producción italiana.
¿Y ahora qué?
A pesar del contexto, el cine argentino no está muerto. Se siguen filmando películas con financiamiento propio o con restos de subsidios anteriores, aunque los productores denuncian que el Estado aún les adeuda cuotas.
“Estamos en un momento de recalculando. El cine argentino sigue existiendo, pero sin el Estado no puede sostenerse”, afirmó Campos.
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