Cada 23 de mayo, la Iglesia recuerda a San Juan Bautista de Rossi, un sacerdote romano del siglo XVIII que dedicó su existencia a los enfermos, pobres y encarcelados. Su testimonio de caridad y consuelo sigue inspirando a los fieles católicos hasta hoy.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
Juan Bautista de Rossi nació en Voltaggio, Génova, en 1698, en el seno de una familia profundamente católica. Desde muy joven, mostró una sensibilidad particular por el sufrimiento ajeno, lo que lo llevó a ingresar al seminario con el firme propósito de consagrarse al servicio de los más necesitados.
Ordenado sacerdote en 1721, se trasladó a Roma, donde trabajó incansablemente entre los sectores más vulnerables de la ciudad: los pobres, enfermos y encarcelados. Su ministerio no se limitaba al confesionario ni al altar; frecuentemente se lo veía en hospitales y calles, llevando consuelo espiritual, alimentos y asistencia práctica.
Contexto histórico: Roma bajo tensiones y desigualdad
Durante el siglo XVIII, Roma enfrentaba una profunda desigualdad social. El acceso a la salud, la educación y los sacramentos era un privilegio restringido a ciertos sectores. La vida de Juan Bautista de Rossi se desplegó en este contexto, desafiando las convenciones de una Iglesia muchas veces más preocupada por lo institucional que por lo pastoral.
Su testimonio fue revolucionario: optó por una Iglesia en salida, adelantándose en muchos aspectos a lo que siglos después sería la teología de la liberación o la pastoral social impulsada por el Concilio Vaticano II.
Un legado de amor práctico

A pesar de sufrir epilepsia —condición que casi le impide ser ordenado—, Rossi nunca permitió que su salud limitara su entrega. Fundó albergues y centros de asistencia para mujeres marginadas, liberados de prisión y personas en situación de calle. Además, impulsó misiones populares en los barrios periféricos y fue confesor de varias órdenes religiosas, incluida la de los Capuchinos.
Fue canonizado por el Papa León XIII en 1881, y su figura fue colocada en la Iglesia de Santa María in Cosmedin, en Roma. Allí aún hoy se conserva su cuerpo incorrupto, venerado por miles de fieles.
Devoción actual y patronazgo
San Juan Bautista de Rossi es considerado patrono de los trabajadores sociales católicos, de los capellanes hospitalarios y de quienes luchan contra enfermedades mentales o neurológicas. Su vida se recuerda como una parábola de servicio incondicional, de amor activo y de fe vivida en lo cotidiano.
En este siglo XXI, su legado recobra fuerza: en un mundo herido por la indiferencia, Rossi nos recuerda que la verdadera caridad se vive con el corazón y con los pies en el barro.
Analía Montenegro
josenizzo.info
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