San Lucas, autor del Tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, nació en Antioquía de Siria, de padres paganos, de origen griego.
Se convirtió alrededor del año 40. Lucas no conoció en persona a Jesús y escribió el Evangelio iluminado por el Espíritu Santo de lo que escuchó de la gente que fueron testigos de Jesús. Fue discípulo de San Pablo, como médico cuidó de su salud, lo acompañó en sus cuatro viajes y también a San Pablo cuando estuvo prisionero en Cesarea y Roma.
Características de su Evangelio
Narró en especial la infancia de Jesús y trato sobre la vida de la Virgen María. La relación particular que tuvo con la Madre de Dios, y por el testimonio directo de la Santísima Virgen conocemos las palabras de la Anunciación, de la visita a Isabel y del “Magnificat”, gracias a él conocemos detalles de la Presentación en el Templo y el retrato preciso de la angustia de María y José, que no consiguen encontrar a su hijo de doce años.
El evangelista de la misericordia
En el Evangelio de Lucas se destaca la atención hacia los pobres, las víctimas de injusticias, los pecadores arrepentidos y acogidos dentro de la misericordia y el perdón de Dios: narra de Lázaro y el rico Epulón, habla del Hijo pródigo y el Padre misericordioso que lo recibe con los brazos abiertos, se refiere a la pecadora perdonada que lava los pies de Jesús con sus lágrimas y los seca con sus cabellos.
Resaltó la universalidad de la redención y la predicación a todas las naciones. Es llamado el Evangelio de los pobres, Jesús aparece prefiriendo a los más pequeños y los pecadores arrepentidos, es el evangelio de la oración, muestra a Jesús orando constantemente en los momentos más importantes de su vida. Destaca a la mujer, Jesús le demuestra aprecio y comprensión a todas ellas.
Lucas el Evangelista se simboliza por un toro (buey o becerro) alado.
A menudo se lo representa como un pintor, como médico o retratando a María, la Madre de Dios.
Son diferentes las noticias sobre su muerte, algunas hablan de su martirio, otras y la más antigua narra que murió en Beocia a los 84 años, sirviendo incondicionalmente al Señor. La Basílica de Santa Justina, en Padua conserva un arca, llamada de san Lucas, que custodiaría su cuerpo menos la cabeza, que se encontraría en la catedral de San Vito, en Praga.
Imitemos a San Lucas por su amor a los más pobres, enfermos y pecadores arrepentidos, siendo comprensivos y misericordiosos con el sufrimiento de los hermanos.

Oración
¡Oh Dios, que sanas las enfermedades de tu pueblo,
y que llamaste a Lucas, el médico amado,
para que fuese uno, de tus evangelistas!
Concédenos que en la saludable doctrina de tu Palabra transmitida por él,
hallen nuestras almas la medicina eficaz
para todas tus dolencias; por Jesucristo, nuestro Señor.
Psicopedagoga Gabriela Rosas
josenizzo.info
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