Por Analía Montenegro
Cada 7 de abril, el santoral católico recuerda a San Juan Bautista de La Salle, una figura revolucionaria en el ámbito educativo y espiritual. Fundador de las Escuelas Cristianas, su vida marcó un antes y un después en la pedagogía al priorizar la educación de los niños desfavorecidos y establecer las bases de un modelo educativo que sigue vigente en muchos lugares del mundo.
Contexto histórico: Francia del Siglo XVII
San Juan Bautista de La Salle nació el 30 de abril de 1651 en Reims, Francia, en el seno de una familia acomodada. En aquel entonces, la educación estaba reservada mayoritariamente para los hijos de las clases altas, mientras que los niños pobres carecían de acceso a la instrucción básica. En un contexto marcado por las desigualdades sociales y económicas de la Francia del Antiguo Régimen, La Salle decidió dedicar su vida a transformar esta realidad.
Ordenado sacerdote en 1678, inicialmente desempeñó funciones pastorales convencionales. Sin embargo, su encuentro con el maestro Adrien Nyel, quien buscaba establecer escuelas gratuitas para niños pobres, cambió el rumbo de su vida. Profundamente conmovido por la situación de los niños marginados, La Salle dejó atrás su posición privilegiada para dedicar todas sus energías a la educación.
Innovar la educación popular

La contribución más importante de San Juan Bautista de La Salle fue la creación de las Escuelas Cristianas, donde implementó métodos pedagógicos que hoy consideramos básicos, pero que en su época eran altamente innovadores. Estableció clases organizadas por niveles de habilidad y edades, fomentó el aprendizaje en lengua vernácula (en lugar del latín, exclusivo de las élites), y promovió el uso de técnicas prácticas y participativas en la enseñanza.
Además, La Salle redefinió la formación de los maestros. Fundó un instituto para preparar a educadores, el primero de su tipo, insistiendo en que la enseñanza era una vocación sagrada y no meramente un oficio. Reunió a un grupo de maestros laicos, con quienes formó la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en 1680. Su visión desafió la norma social de la época, otorgando dignidad y profesionalismo a la labor docente.
El legado de San Juan Bautista de La Salle
San Juan Bautista de La Salle falleció el 7 de abril de 1719, dejando un legado que trascendió su tiempo. En 1900, fue canonizado por el Papa León XIII y en 1950 fue proclamado Patrono de los Educadores por el Papa Pío XII. Su impacto no solo se limita al ámbito espiritual; su modelo educativo sirvió de inspiración para la creación de sistemas escolares modernos, promoviendo el acceso universal a la educación.
En países como Argentina, su legado se refleja en las numerosas instituciones lasalianas que, hasta el día de hoy, continúan educando a generaciones de niños y jóvenes, no solo en lo académico, sino también en valores humanos y cristianos. Su vida nos enseña que la educación es un vehículo poderoso para transformar sociedades y brindar oportunidades a quienes más lo necesitan.
San Juan Bautista de La Salle, más que un santo, es un símbolo de compromiso con la educación como un derecho universal. Su visión sigue viva en cada aula donde un maestro inspira a sus estudiantes a alcanzar su máximo potencial.
Analía Montenegro
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