El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para el mercado inmobiliario argentino con la entrada en vigencia de la libre disponibilidad de los fondos regularizados. Desde el 1° de enero, más de US$ 20.000 millones que permanecían inmovilizados en las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA) han quedado liberados de restricciones, permitiendo a los ahorristas retirar su capital sin penalidades. Los operadores del sector confían en que una porción significativa de estos recursos se volcará hacia la adquisición de bienes raíces, consolidando la tendencia de recuperación que comenzó a vislumbrarse el año pasado.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
El flujo de fondos de las cuentas CERA hacia el sistema productivo
La magnitud del capital disponible es considerable, alcanzando los US$ 20.600 millones depositados tanto en entidades bancarias como en sociedades de bolsa (Alycs). Si se computan los inmuebles y activos declarados en el exterior, la cifra total del proceso de exteriorización asciende a los US$ 23.300 millones. Los analistas del mercado descartan que estos fondos regresen a la informalidad; por el contrario, se espera que el inversor busque la seguridad del activo físico. Una vez que el dinero ha sido regularizado, el ladrillo se posiciona como el destino predilecto frente a la volatilidad de otras alternativas financieras.
Este ingreso de divisas al mercado no se espera de manera masiva ni inmediata, pero su relevancia es estratégica para sostener los niveles de precios. El interés se concentra principalmente en el segmento de unidades usadas de uno a tres ambientes con valores intermedios. Del mismo modo, los lotes y los proyectos en pozo figuran en el radar de los pequeños y medianos ahorristas, quienes ven en estos activos una oportunidad de capitalización tras un periodo prolongado de estancamiento en la actividad.
Marco legal e incentivos fiscales para la inversión
El escenario de 2026 se ve reforzado por nuevas herramientas normativas como la Ley de Inocencia Fiscal. Aunque no constituye un nuevo proceso de blanqueo, el sector la interpreta como un incentivo fundamental que genera previsibilidad y tranquilidad tributaria, facilitando la toma de decisiones que se encontraban en pausa. Asimismo, la posible reforma laboral impulsada por el Ejecutivo nacional contempla un beneficio adicional de alto impacto: la exención del Impuesto a las Ganancias para la compra y el alquiler de viviendas residenciales, lo que añadiría un atractivo extra para los inversores institucionales y privados.
Alejandro Bennazar, referente del sector y titular de la inmobiliaria homónima, ha señalado que si bien la disponibilidad de créditos ha sufrido ajustes y los criterios de calificación se han endurecido, se espera que el panorama se aclare tras la consolidación del escenario político. Según su visión, los meses de febrero y marzo proporcionarán una «foto post electoral» más nítida, la cual debería reflejar un incremento en el volumen de operaciones a medida que se despeje la incertidumbre económica.
Balance de precios y comportamiento de la demanda en el AMBA
Los datos recolectados durante 2025 muestran una dinámica dispar pero mayoritariamente positiva para los propietarios. Un relevamiento conjunto de Mercado Libre y la Universidad de San Andrés reveló que los precios de las casas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se mantuvieron estables con un leve incremento del 0,8%. No obstante, mientras en la Ciudad de Buenos Aires se registró un descenso del 1,2%, en la zona norte del Gran Buenos Aires los valores treparon hasta un 5,5%. El segmento de departamentos mostró una recuperación más robusta, con aumentos en dólares del 5,8% en el AMBA, destacándose el corredor norte con un alza del 7% y la Capital Federal con un 5,2%.
A pesar de que la demanda experimentó un retroceso del 13,2% en noviembre frente al mismo mes de 2024 debido a la suspensión temporal de créditos, zonas como Palermo, Olivos, Ramos Mejía y La Plata se mantienen en el podio de las búsquedas. Con los dólares del blanqueo finalmente en circulación y un marco fiscal más amigable, el mercado inmobiliario apuesta a que los compradores que postergaron sus operaciones regresen al mercado para resguardar su valor en el activo más tradicional de la economía argentina.
La liberación de los fondos del blanqueo representa la inyección de liquidez más importante que ha recibido el mercado inmobiliario en la última década. El éxito de este proceso no solo dependerá de la confianza de los ahorristas en el sistema, sino de la capacidad del Estado para sostener los incentivos fiscales y la estabilidad macroeconómica. Si el ladrillo logra absorber una fracción relevante de los US$ 20.000 millones disponibles, 2026 podría consolidarse como el año de la normalización definitiva para un sector que ha demostrado ser el refugio histórico por excelencia frente a la incertidumbre.
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