El valor internacional de la oleaginosa volvió a subir y ya ronda los 416 dólares por tonelada. El repunte se da en medio de acuerdos comerciales entre Estados Unidos y China, y abre buenas perspectivas para la entrada de divisas al país junto con la cosecha récord de trigo.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
El precio de la soja sigue firme y ya se ubica por encima de los 400 dólares la tonelada, una noticia que trae algo de aire fresco al frente cambiario local. En el mercado de Chicago, la oleaginosa cerró en 411 dólares para las posiciones de noviembre y en 416 dólares para las ventas de enero, consolidando una tendencia alcista que se viene sosteniendo hace dos semanas.
El impulso se explica, en gran parte, por el acuerdo alcanzado entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping durante su última reunión en Corea del Sur. Según trascendió, China se comprometió a comprarle a Estados Unidos 12 millones de toneladas de soja en los próximos meses, más otras 19 millones a distintos países proveedores. Además, el gigante asiático planea adquirir 25 millones de toneladas adicionales al mercado norteamericano en los próximos tres años.
A esto se suma la expectativa de una medida de la Casa Blanca que podría fomentar el consumo interno de biodiésel —producido principalmente con aceite de soja—, lo que daría un empujón extra a la demanda. Sin embargo, los analistas aclaran que la fuerte cosecha que se viene registrando en Brasil podría ponerle un freno parcial a la suba de precios.
El valor actual de la soja será clave para estimar la entrada de divisas durante la cosecha gruesa del segundo trimestre de 2026, una etapa en la que el campo vuelve a jugar un papel fundamental en el equilibrio económico argentino. Este viento de cola se combinará con la cosecha récord de trigo, que empezará a liquidarse en diciembre, generando un ingreso adicional de dólares que el Gobierno mira con atención.
Si los precios internacionales se mantienen y el clima acompaña, el agro podría convertirse, una vez más, en el motor que impulse a la economía a cerrar el año con mejores perspectivas. En el sector ya se respira un aire de optimismo moderado. “Después de meses de incertidumbre, ver la soja arriba de los 400 es una señal positiva. No soluciona todo, pero ayuda”, señalan desde una corredora de granos en Rosario. Ahora, todos los ojos están puestos en cómo se moverán los mercados en las próximas semanas y en si este repunte logra sostenerse en el tiempo.
El repunte de la soja devuelve cierto respiro a la economía argentina, que vuelve a mirar al campo como su principal generador de divisas. La estabilidad de precios y las condiciones climáticas serán, en los próximos meses, las piezas clave para sostener este impulso que el mercado celebra con cautela.
Analía Montenegro
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