En un paso decisivo hacia la apertura comercial y la desregulación de mercados tecnológicos, el Gobierno nacional eliminó de forma total desde este jueves el arancel de importación para teléfonos móviles. La medida fue destacada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien vinculó la decisión con una política integral de reducción impositiva destinada a favorecer la competencia y propiciar una baja en los precios locales, actualmente marcados por profundas asimetrías respecto a los países de la región. El funcionario manifestó que el objetivo primordial es generar mejores condiciones de consumo para todos los ciudadanos.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
El marco normativo y la vigencia de la medida
La supresión del tributo se formalizó a través del Decreto 333/2025, el cual fue publicado originalmente el 14 de mayo de 2025 en el Boletín Oficial. Esta normativa estableció un esquema de reducción progresiva que llevó el arancel inicialmente al 9,5% para alcanzar finalmente el 0% que entra en vigencia en esta jornada. Según lo expresado por Adorni en sus canales oficiales, este cambio representa una apuesta por la libertad de mercado y el beneficio directo al bolsillo del consumidor bajo la premisa de que menos impuestos derivan en una oferta más dinámica y accesible.
Los argumentos expuestos en el texto oficial del decreto sostienen que la decisión mejorará las condiciones de oferta de los bienes tecnológicos, facilitando consecuentemente el acceso de los consumidores a estos productos. Desde la perspectiva del Poder Ejecutivo, este movimiento no solo busca una mejora económica inmediata, sino que también promueve la inclusión digital y el desarrollo tecnológico en un entorno de revisión de los esquemas de protección vigentes.
El desafío de reducir las brechas de precios regionales
Uno de los motores principales de esta reforma es la significativa diferencia de costos que presentan los dispositivos móviles en Argentina en comparación con países limítrofes, especialmente Paraguay. En el segmento de alta gama, las brechas llegan a superar el 100%. Los relevamientos realizados en tiendas oficiales y plataformas de comercio electrónico muestran disparidades críticas, como en el caso del iPhone 17 Pro de 256 GB, que mientras en el mercado local se comercializa a 2.899.999 pesos, en Ciudad del Este su valor ronda los 1.695.750 pesos, representando una diferencia superior al millón de pesos.
La distorsión es aún más evidente al analizar el iPhone 17 Pro Max, donde el modelo de mayor capacidad en el exterior, de 1 TB, se consigue a un precio de aproximadamente 2.750.250 pesos, cifra que resulta inferior al costo del modelo de entrada de 256 GB en Argentina, el cual asciende a 3.399.999 pesos. En modelos más antiguos pero de alta demanda, como el iPhone 13 de 128 GB, la brecha se mantiene firme con un precio local de 1.199.999 pesos frente a los 655.500 pesos que cuesta en el país vecino.
La implementación del arancel cero para la telefonía móvil marca un hito en la agenda de normalización comercial que impulsa la administración actual en este 2026. Si bien la medida elimina una barrera fiscal directa, el éxito de la política en términos de precios finales quedará supeditado a la estabilidad del tipo de cambio y a cómo los importadores y retailers trasladen este beneficio al mostrador. La competitividad no se construye únicamente con decretos, pero la quita de este gravamen es una señal inequívoca hacia la integración tecnológica global y la soberanía del consumidor.