Millones de cangrejos rojos recorren estos días la isla Christmas, en Australia, en una de las migraciones más espectaculares del mundo. El fenómeno natural es tan masivo que las autoridades deben cerrar carreteras para proteger a los crustáceos durante su trayecto hacia el océano, donde se reproducen.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
Un espectáculo natural único en el planeta
Cada año, con la llegada de las lluvias monzónicas, los cangrejos rojos de la isla Christmas abandonan los bosques tropicales para dirigirse al mar. Su destino final: las playas del océano Índico, donde depositan millones de huevos que darán vida a una nueva generación.
El recorrido, que puede extenderse por varios kilómetros, transforma completamente el paisaje: caminos, senderos y zonas urbanas se tiñen de rojo intenso ante el paso sincronizado de millones de ejemplares.
La isla se adapta al paso de los cangrejos
Las autoridades locales instalan cercas, túneles y desvíos para evitar que los cangrejos sean atropellados. Incluso se cierran temporalmente carreteras y se restringe el acceso a zonas turísticas.
Los residentes y visitantes, acostumbrados al fenómeno, colaboran con los guardaparques del Parque Nacional de la isla Christmas, que cada año supervisan la migración para minimizar el impacto humano.
Un símbolo de equilibrio ecológico
El ciclo reproductivo de los cangrejos rojos no solo fascina por su magnitud, sino que también cumple un papel esencial en el ecosistema de la isla. Su desplazamiento ayuda a airear el suelo, dispersar semillas y regular la cadena alimenticia local.
Este evento, además, se ha convertido en un atractivo turístico de renombre mundial, recordando que la naturaleza conserva aún su capacidad de asombro y resiliencia.
Entre el verde de la selva y el azul del océano, la isla Christmas vuelve a teñirse de rojo. Un recordatorio vivo de la armonía entre los ritmos naturales y la vida humana, en uno de los escenarios más sorprendentes de la Tierra.
Analía Montenegro
josenizzo.info
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