El inicio del último mes del año muestra signos de recalentamiento en los precios, desafiando las proyecciones de desaceleración. Con la mirada puesta en el informe del INDEC de esta tarde, las consultoras privadas anticipan un escenario de alta volatilidad impulsado por alimentos, servicios y combustibles.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
La dinámica de precios en la Argentina vuelve a mostrar señales de alerta en el tramo final del año. El economista Orlando Ferreres afirmó que, durante la primera semana de diciembre, la inflación se aceleró a un 1,7%, una cifra que amenaza con cerrar el mes marcando una nueva aceleración en el ritmo de aumento del costo de vida. Esta advertencia llega en un momento crucial, ya que este jueves a las 16 horas el INDEC difundirá la variación de precios correspondiente a noviembre. Las expectativas de mercado sitúan este indicador por encima del 2,3% registrado en octubre, impulsado principalmente por la incidencia de los servicios, una tendencia que ya fue anticipada por la Ciudad de Buenos Aires, que reportó ayer una inflación distrital del 2,4%.
Proyecciones dispares y la presión de los alimentos
El diagnóstico sobre la evolución de los precios presenta matices según la metodología de cada consultora, aunque el denominador común es la preocupación. La consultora LCG midió un alza de precios de los alimentos del 0,7% entre el 26 de noviembre y el 3 de diciembre. Bajo este cálculo, proyectan que la inflación mensual se ha acelerado, pudiendo ubicarse entre un 3,7% y un 4% en la medición punta a punta. A este escenario de alimentos se le debe sumar el impacto de los servicios, que en diciembre mostraron un alza del 2,8%, y la actualización casi diaria de los combustibles.
Por otro lado, la consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, ofreció una medición más moderada para el arranque del mes. Observaron un alza de los alimentos del 0,4% en la primera semana, lo que representa una desaceleración respecto a la semana previa. Según su informe preliminar, la inflación de alimentos consumidos dentro del hogar alcanzaría el 2,2% en diciembre, y el indicador general se proyecta en torno al 2,3% mensual. No obstante, la firma aclaró que diciembre suele mostrar una dinámica propia por el consumo de las fiestas y los ajustes en regulados, factores que podrían modificar este dato preliminar.
Servicios y combustibles: el motor de la aceleración
Más allá de la volatilidad en alimentos, los aumentos en servicios públicos —particularmente en transporte— y la actualización constante de los valores en los surtidores se consolidan como factores de presión ineludibles para el cierre del calendario. La brecha entre las estimaciones de EcoGo y LCG refleja distintas metodologías, pero ambas coinciden en señalar las presiones en los servicios regulados.
La situación de los combustibles, mencionada por LCG, es sintomática de la persistencia de la inflación en cadena que caracteriza a la economía local. El aumento de este insumo clave termina trasladándose inevitablemente a múltiples rubros de la canasta de consumo, complejizando las posibilidades de contener la inflación en el rango del 2% mensual que busca el oficialismo.
Noviembre como antesala de un cierre de año complejo
El dato que revelará el organismo estadístico oficial esta tarde será determinante para confirmar si la inflación de noviembre superó efectivamente el piso de octubre. De verificarse esta aceleración, se consolidaría una tendencia de tres meses consecutivos con inflación superior al 2%, alejándose de las metas de desaceleración progresiva anunciadas oficialmente.
Con estas variables sobre la mesa, Orlando Ferreres estimó que el 2024 terminará con un alza del costo de vida del orden del 30%. Para cumplir con ese guarismo, el último mes del año debería ubicarse en torno al 2% o 3%, dependiendo del cierre final de noviembre. Sin embargo, el 1,7% registrado en apenas siete días de diciembre sugiere que el mes podría terminar más cerca del extremo superior de las proyecciones, marcando un año de inflación persistente a pesar de los esfuerzos por anclar las expectativas.
La realidad de los precios en la primera semana de diciembre pone en jaque el relato de una desaceleración inercial sostenida. Si bien existen divergencias técnicas entre las consultoras, el piso inflacionario parece resistirse a perforar el umbral del 2%, sostenido ahora por la corrección de tarifas y combustibles más que por los alimentos. El dato de hoy del INDEC no solo cerrará la estadística de noviembre, sino que servirá de barómetro para medir la temperatura social y económica de un diciembre que, lejos de enfriarse, promete mantener la tensión en los bolsillos hasta el último día del año.
Analía Montenegro
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