La madrugada de este domingo se transformó en un escenario de crisis para la zona norte de Comodoro Rivadavia. A las 00:15, un movimiento de suelo de gran magnitud en el cerro Hermitte provocó el desplazamiento repentino del terreno, afectando directamente a los barrios Sismográfica y El Marquesado. La violencia del fenómeno obligó a la evacuación urgente de más de 90 familias, en un operativo marcado por la oscuridad total tras el corte inmediato del suministro eléctrico derivado del colapso.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
El impacto en la infraestructura residencial es devastador. Múltiples viviendas presentan daños estructurales severos, que incluyen grietas profundas en paredes, hundimiento de cimientos y derrumbes parciales. Los informes técnicos preliminares indican que varias construcciones han quedado en un estado de inhabitabilidad total, representando un riesgo inminente para la vida de sus ocupantes. Este fenómeno no es aislado; el área está compuesta por suelo de origen marino históricamente inestable y es atravesada por una falla natural de más de 1.300 metros que se extiende desde Médanos hasta El Marquesado.
Patricia Fass, vecina del barrio nos relata la situación actual en un audio exclusivo para josenizzo.info:
La cronología del desastre revela que el terreno ya emitía señales de alerta desde mediados de diciembre. Durante los días previos a este colapso mayor, se registraron fracturas en el asfalto, interrupciones en los servicios públicos y fugas de gas que forzaron a algunas familias a autoevacuarse. Sin embargo, la magnitud del evento del domingo superó las previsiones, activando un despliegue conjunto de Bomberos, Defensa Civil y personal municipal para trasladar a los damnificados inicialmente al Club Talleres y, posteriormente, al Hotel Deportivo.

El operativo de emergencia, encabezado por el intendente Othar Macharashvili, integra un esquema de monitoreo permanente con la colaboración de organismos técnicos como SEGEMAR, la SCPL, Camuzzi y especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia. Los equipos interdisciplinarios trabajan actualmente en evaluaciones técnicas casa por casa para dimensionar el alcance del daño y mitigar nuevos riesgos en una zona que permanece en estado de alerta máxima.

El pronóstico de los especialistas es desalentador en el corto plazo: el deslizamiento podría extenderse durante varias semanas hasta que el suelo encuentre un nuevo punto de equilibrio natural. Esta incertidumbre coloca sobre las autoridades la responsabilidad no solo de la asistencia social inmediata, sino de una redefinición estructural sobre la habitabilidad en las zonas afectadas, priorizando la seguridad por sobre cualquier intento de retorno apresurado a un territorio que continúa en movimiento.
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