Con encajes en 53,5%, tasas reales altísimas y ventas masivas de futuros, el equipo económico busca atravesar la semana electoral en la provincia de Buenos Aires sin sobresaltos cambiarios. En agosto el dólar mayorista cayó 2,2%, pero la tensión política y el riesgo país por encima de 800 puntos mantienen la fragilidad.

Por Analía Montenegro | josenizzo.info
La Casa Rosada desplegó un combo de medidas para mantener “planchado” el tipo de cambio: suba de encajes hasta 53,5% desde hoy, tasas efectivas muy elevadas e intervención en el mercado de futuros. El objetivo explícito es secar la plaza de pesos y desinflar la demanda de cobertura en la previa de los comicios bonaerenses.
La suba de encajes fue formalizada por el Banco Central mediante la Comunicación “A” 8306, que eleva 3,5 puntos el porcentaje inmovilizado y habilita, además, integrar parte con títulos del Tesoro, reforzando el apretón monetario en un contexto de volatilidad.
Lo que miran los mercados
Pese al cerrojo, el BCRA acumuló una posición vendedora en futuros que rondó entre US$6.000 y US$6.300 millones, un volumen similar a picos de 2023. Analistas advierten que el esquema luce cada vez más costoso de sostener.
En términos de precios, agosto dejó un respiro estadístico: el dólar mayorista retrocedió 2,2% en el mes, con cerró en torno a $1.34–1.36 mil, mientras los paralelos se movieron dispares. La calma, advierten en la City, pende de la liquidez y de la demanda de cobertura electoral.
El telón de fondo político
El escándalo de la ANDIS reactivó la desconfianza financiera: el riesgo país volvió a niveles superiores a 800 puntos, en paralelo a un clima preelectoral que condiciona expectativas y flujos. En Balcarce 50 asumen que el resultado en Buenos Aires será determinante para la inercia del dólar en el corto plazo.
El costo de frenar el billete
Para el oficialismo, “llegar” al domingo sin salto cambiario vale el esfuerzo en tasas, encajes y ventas de futuros. La incógnita es el día después: cuánto durará la pax cambiaria y qué impacto tendrá el ancla cambiaria en actividad y reservas si la presión regresa. En los hogares, la pregunta es más sencilla: si el dólar se mueve, ¿cuándo se sentirá en la góndola?
La estrategia de contención cambiaria es conocida y, muchas veces, efectiva en el cortísimo plazo. Sin embargo, la sustentabilidad de una pax construida con encajes, tasas e intervención depende del pulso político y de la consistencia macro. Si el resultado electoral ofrece aire, el Gobierno deberá usarlo para ordenar expectativas sin estirar el costo del ancla. Si no lo ofrece, el desafío será doble: evitar un reacomodamiento brusco del dólar y, a la vez, recomponer la credibilidad que hoy compra tiempo a un precio cada día más alto.
Analía Montenegro
josenizzo.info
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