Por Analía Montenegro
El programa nuclear de Irán vuelve a estar en el centro de la atención global tras la reciente evaluación de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que reveló un incremento superior al 50% en el stock de uranio enriquecido del país en los últimos tres meses.
Este informe, el primero desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y la reactivación de su política de ‘máxima presión’ contra Teherán, generó inquietud entre la comunidad internacional.
Una alarma en crecimiento
El director general del OIEA, Rafael Grossi, ha expresó su «grave preocupación» por el significativo aumento en la producción de uranio enriquecido al 60%, un nivel que lo sitúa peligrosamente cerca del 90% necesario para su uso en armamento nuclear. Irán sigue siendo el único país sin armas nucleares que produce este tipo de material con fines que, en su mayoría, pueden tener aplicaciones militares. Según el informe del OIEA, desde diciembre el ritmo de acumulación de uranio enriquecido en Irán se multiplicó por siete, lo que representa un desafío adicional para los esfuerzos diplomáticos en torno a su programa nuclear. Teherán ya había anunciado en noviembre su intención de reforzar esta industria en respuesta a las críticas de la Junta de Gobernadores del organismo. La OIEA confirmó que Irán instaló y puso en funcionamiento nuevas centrifugadoras para aumentar la producción de uranio enriquecido al 60%.
Actualmente, el país alcanzó un acumulado de 274,8 kilos de este material, reflejando un incremento del 50% en comparación con octubre. El ritmo mensual de enriquecimiento aumentó de 6 a 9 kilos a una cifra entre 34 y 40 kilos, lo que indica una aceleración sin precedentes. Además, los técnicos iraníes ya poseen el conocimiento y la capacidad técnica para elevar el enriquecimiento hasta el 90%, el umbral necesario para el desarrollo de un arma nuclear. Para ello, solo tendrían que modificar la configuración de sus centrifugadoras y optimizar el proceso de enriquecimiento.
Un futuro incierto para la seguridad global
El acelerado crecimiento del programa nuclear iraní genera múltiples interrogantes sobre el futuro de la estabilidad en la región y la efectividad de las estrategias de presión internacional. A medida que Irán sigue desafiando las restricciones impuestas y avanza en su capacidad de enriquecimiento, la comunidad global se enfrenta a un dilema crítico: ¿es posible contener la escalada sin un conflicto directo? Mientras tanto, las tensiones continúan en aumento, y el reloj avanza en una carrera que podría cambiar el equilibrio geopolítico del Medio Oriente y más allá.
Analía Montenegro
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