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Aumento de Alerta en el Volcán Atka tras una Breve Erupción en Alaska

Por Analía Montenegro

El complejo volcánico Atka, ubicado en las Islas Aleutianas, Alaska, registró un evento eruptivo menor el 21 de febrero a las 04:26 UTC. La explosión, detectada a través de sistemas de monitoreo sísmico e infrasonoro, tuvo una duración inferior a los 10 segundos.

El evento pudo haber generado una pequeña cantidad de ceniza volcánica, aunque la densa capa de nubes presente en la región, con altitudes de entre 2400 y 3000 metros sobre el nivel del mar, impidió la observación satelital directa.

Hasta el momento no se detectaron nuevas explosiones ni un aumento significativo en la actividad sísmica.

Ante esta situación, el Observatorio de Volcanes de Alaska (AVO) decidió elevar el Código de Color de Aviación a Naranja y el Nivel de Alerta Volcánica a Vigilancia, indicando un estado de mayor inestabilidad con posibilidad de actividad adicional. El complejo volcánico es supervisado de manera constante mediante redes de sensores sísmicos, infrasonidos, imágenes satelitales y cámaras web, lo que permite una evaluación en tiempo real de su comportamiento.

Historial reciente y características del volcán

El 9 de abril de 2024, el AVO había reducido la alerta del complejo volcánico Atka a los niveles más bajos tras una disminución en la actividad luego de una explosión en el cráter del volcán Korovin el 27 de marzo de 2024. Aunque la actividad sísmica continuó en niveles mínimos, la reciente erupción sugiere que el volcán podría estar entrando en una nueva fase de inestabilidad. El complejo volcánico de Atka forma parte de la reserva de la biosfera de la UNESCO, una región de gran valor ecológico.

Sus asentamientos humanos más cercanos se encuentran a unos 30 kilómetros de distancia, con aproximadamente 207 residentes en la zona. No se reportan poblaciones dentro de un radio de 10 kilómetros del volcán. Este sistema volcánico, parte del arco volcánico de la cordillera de las Aleutianas, se compone de un escudo central, una caldera del Pleistoceno y varios estratovolcanes. Su cumbre más alta alcanza los 1518 metros sobre el nivel del mar, y el volcán Korovin, ubicado en el extremo noreste de la isla, es el más activo del complejo.

La actividad volcánica de Atka está influenciada por su ubicación en una zona de subducción donde la placa del Pacífico se hunde bajo la placa Norteamericana. Este entorno geológico contribuye tanto a la actividad sísmica como a la generación de erupciones en la región.

Aunque la erupción del 21 de febrero fue breve y de baja magnitud, la elevación de los niveles de alerta resalta la necesidad de mantener una vigilancia constante sobre el volcán Atka. La combinación de actividad sísmica, posibles emisiones de ceniza y el entorno tectónico activo justifican la precaución de las autoridades para evaluar la evolución del complejo volcánico en los próximos días.

Analía Montenegro

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