En un contexto de digitalización acelerada, los delincuentes perfeccionan sus métodos de engaño, explotando las vulnerabilidades de los sistemas bancarios y la desorientación que generan los servicios de atención automatizada. Las últimas modalidades apuntan directamente a datos biométricos y se aprovechan de la demora en la comunicación con asesores humanos.

Por José Nizzo | josenizzo.info
La Nueva Táctica: La Falsa Urgencia y el Dato Biométrico
Uno de los fraudes más recurrentes en los últimos días involucra a entidades como Tarjeta Naranja. Los estafadores, suplantando la identidad de la empresa, contactan vía llamada o mensaje a los usuarios. Con un discurso preparado, alertan sobre un “cargo sospechoso” o un “bloqueo inminente” de la tarjeta, generando pánico y urgencia.
El objetivo final ya no es solo el número de la tarjeta o el CVV. Ahora solicitan datos biométricos, como la huella dactilar o el reconocimiento facial, argumentando que es necesario “validar la identidad” para cancelar la transacción fraudulenta. Ceder esta información es extremadamente grave, ya que puede ser utilizada para desbloquear dispositivos o autorizar operaciones en otras plataformas.
El Caballo de Troya: Los Centros de Atención Automatizada
Los delincuentes han estudiado el funcionamiento de los bancos. Saben que muchas líneas de asistencia comienzan con un menú de opciones grabado (IVR) que puede demorar la conexión con un operador real. Aprovechan este lapso para ganar credibilidad.
La estrategia común es esta: la víctima, preocupada por la llamada fraudulenta, cuelga y decide comunicarse con el banco por sus propios medios. Al marcar el número oficial, se encuentra con un sistema automatizado. Los estafadores, que no han colgado, simulan ser ese menú automatizado o incluso un operador que “atendió rápidamente”, captando así toda la información confidencial que el usuario cree estar proporcionando a su entidad legítima.
Población en la Mira: Los Adultos Mayores
Este modus operandi busca deliberadamente a personas mayores, quienes pueden sentirse más intimidadas por los mensajes de “bloqueo de cuenta”, tener menos familiaridad con los canales digitales oficiales y sentirse más confundidas por los sistemas de menús telefónicos. La paciencia y la presión psicológica son sus herramientas principales.
Cuidados Esenciales: Qué Hacer y Qué NO Hacer
· INFORMACIÓN QUE NUNCA SE DEBE DAR: Número de PIN, clave de homebanking, código de seguridad (CVV) de la tarjeta, datos biométricos (huella, reconocimiento facial), coordenadas de tarjeta de coordenadas, contraseñas de un solo uso (token) y el código que llega por SMS.
· Ante una llamada sospechosa: Cortar de inmediato. No presionar ninguna tecla aunque lo soliciten.
· Verificar por canales oficiales: Utilizar la aplicación oficial del banco o el número de contacto que figura en el reverso de tu tarjeta física (no el que te proporciona quien llama).
· No confiar en el identificador de llamada: Los estafadores pueden falsearlo (“spoofing”) para que aparezca el nombre real del banco.
· Desconfiar de la urgencia: Las entidades serias nunca te pedirán datos sensibles con premura ni te amenazarán con bloqueos inmediatos por teléfono.
· Educar a la familia: Conversar con los adultos mayores sobre estas estafas, instándoles a que siempre consulten con un familiar antes de realizar cualquier acción.
Consejo Final: En caso de duda, la regla de oro es cortar la comunicación y contactar uno mismo a la entidad a través de un canal que usted ya sepa que es confiable. La paciencia y la desconfianza son, en este caso, las mejores defensas para proteger el patrimonio personal y familiar.
José Nizzo
josenizzo.info
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